Restauración
Manchas blancas y zonas grises en el hormigón impreso
Cuatro causas distintas hacen que el hormigón impreso se vea blanco o gris, cada una con su prueba de diagnóstico y su solución.

Un hormigón impreso se pone blanco o gris por cuatro motivos distintos, y cada uno se arregla de una forma: eflorescencias de sales que suben del propio hormigón, humedad atrapada bajo la resina que la vuelve lechosa, desgaste del sellador y del pigmento por el sol, y depósitos de sal marina cerca de la costa. Antes de aplicar nada conviene saber cuál tiene delante, porque el remedio de uno empeora otro: echar más resina sobre un velo de humedad lo sella para siempre, y frotar con ácido una resina desgastada no hace nada.
Las cuatro causas
Eflorescencias
El hormigón contiene cal libre y sales solubles. Cuando el agua atraviesa la losa desde abajo o desde una junta, las disuelve y las arrastra a la superficie, donde el agua se evapora y las sales cristalizan. El resultado es un polvo blanco, a veces con aspecto de escarcha, concentrado en bordes, juntas y zonas bajas. Es más frecuente en pavimentos nuevos, en los primeros uno o dos años, y en losas sin lámina de polietileno o sobre terrenos que retienen agua, como los suelos arcillosos del Pla y del Raiguer.
Cómo reconocerla: se desprende al frotar con un cepillo seco. Reaparece después de la lluvia. Si pone una gota de vinagre, burbujea.
Velo blanco de humedad bajo la resina
Las resinas acrílicas, sobre todo las de disolvente, se vuelven lechosas cuando queda agua atrapada debajo o dentro de la película. Ocurre cuando se selló un hormigón que no estaba seco, cuando la capa fue demasiado gruesa, cuando llovió o cayó rocío en las horas siguientes, o cuando la humedad del terreno sube y no puede salir porque la resina es poco transpirable. El velo es uniforme o en manchas difusas, con aspecto de cristal empañado, y no es polvo: está dentro de la capa.
Cómo reconocerlo: no se va con cepillo ni con agua. Aparece o empeora tras la lluvia y a veces mejora con el calor. Al mojar un trapo con disolvente de xileno y frotar un punto, el velo desaparece y vuelve a verse el color.
Desgaste por sol y uso
Es la causa más común en pavimentos de más de tres o cuatro años sin resellar. La radiación ultravioleta degrada la resina y después ataca el pigmento del endurecedor. La superficie pierde saturación, se vuelve gris y mate, y las zonas más expuestas o más pisadas quedan más claras que las protegidas por un toldo o un macetero. No es una mancha: es la ausencia de la capa que daba el color.
Cómo reconocerlo: el agua ya no resbala sobre la superficie, se absorbe. Al mojar la zona gris, el color vuelve mientras está húmeda y desaparece al secar. Las zonas bajo mobiliario fijo conservan el tono original.
Sal marina
En primera línea de Portals, Cala Rajada, Port d'Alcúdia o cualquier urbanización a menos de un kilómetro del mar, el viento deposita aerosol salino que cristaliza con el sol. Forma una costra blanquecina fina, parecida a la eflorescencia, que además acelera el desgaste de la resina. Viene de fuera, no de la losa.
Cómo reconocerla: se disuelve con agua dulce y no reaparece tras la lluvia, sino tras días de viento del mar. Está más marcada en la cara expuesta al viento.
Tabla de diagnóstico
| Síntoma | Eflorescencia | Velo bajo la resina | Desgaste por sol | Sal marina |
|---|---|---|---|---|
| Se quita con cepillo seco | Sí, en parte | No | No | Sí, en parte |
| Se quita con agua dulce | Temporalmente | No | No | Sí |
| El xileno lo hace desaparecer | No | Sí | No | No |
| El agua resbala sobre la superficie | Normalmente sí | Sí | No, se absorbe | Depende |
| Dónde aparece | Juntas, bordes, zonas bajas | Manchas difusas, zonas sombrías | Zonas de sol y de paso | Cara al viento |
| Cuándo empeora | Tras lluvia, en pavimentos nuevos | Tras lluvia o rocío | Cada verano | Tras días de viento marino |
Qué arregla cada una
Eflorescencias
Primero cepillado en seco y retirada del polvo. Si queda residuo, lavado con una solución ácida suave (ácido cítrico o un limpiador de eflorescencias diluido según el fabricante), siempre tras mojar el pavimento para que el ácido no penetre, y con aclarado abundante. El salfumán sin diluir ataca el endurecedor de color y aclara el hormigón de forma permanente. Después hay que dejar secar varios días y sellar con una resina que transpire. Si la causa es agua que sube del terreno, las eflorescencias volverán mientras no se resuelva el drenaje; el sellado solo las contiene.
Velo de humedad
En resinas acrílicas al disolvente, el velo ligero se corrige reactivando la película: se aplica xileno con rodillo sobre la zona, la resina se reblandece, la humedad sale y la capa vuelve a quedar transparente al secar. Es un trabajo con disolvente fuerte, al aire libre y sin sol directo. Si el velo es extenso o la resina está gruesa y blanda, lo correcto es decapar, dejar secar el hormigón a fondo y volver a sellar en dos manos finas. En resinas al agua el xileno no sirve; se decapa. Si la humedad viene del terreno, la nueva resina debe ser transpirable.
Desgaste por sol
No hay nada que limpiar. Se lava el pavimento, se deja secar y se vuelve a sellar. Si el pigmento está intacto, una resina transparente recupera el color, porque la película satura de nuevo el tono. Si el pigmento también se ha ido y el hormigón se ve gris incluso mojado, hace falta una resina pigmentada o un tinte previo al sellado. El procedimiento se detalla en cómo sellar el hormigón impreso y cada cuánto.
Sal marina
Lavado con agua dulce a presión moderada, secado y resellado. En primera línea el ciclo de resellado se acorta a dos años o menos, y conviene enjuagar el pavimento con la manguera tras los temporales de invierno.
Lo que no hay que hacer
- Aplicar resina nueva sobre un velo blanco sin tratarlo. Queda sellado dentro y ya solo sale decapando.
- Usar salfumán puro o lejía concentrada. Decoloran el endurecedor de forma irreversible.
- Pasar la hidrolimpiadora con chorro concentrado a pocos centímetros. Arranca el desmoldeante y la capa de color.
- Pintar el pavimento con pintura de suelo. Tapa el dibujo, se desgasta por zonas y luego hay que quitarla.
Cuándo llamar a un profesional
Un propietario puede hacer el diagnóstico con las pruebas de esta guía y resolver una eflorescencia ligera o un desgaste por sol en una terraza pequeña. Conviene una empresa de restauración de hormigón impreso cuando hay un velo extenso que exige decapar con disolventes, cuando el pigmento se ha perdido y hay que igualar el color con resina pigmentada en toda la superficie, cuando las eflorescencias vuelven año tras año y hay que buscar la entrada de agua, o cuando varias de las cuatro causas se mezclan en el mismo pavimento, que es lo habitual en terrazas de más de diez años.


