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Suelos de microcemento en Mallorca

Un suelo de microcemento se aplica sobre la baldosa, el terrazo o el mortero que ya tiene, en 2 a 3 mm, sin picar y sin recortar puertas. Lo que decide cómo envejece es la preparación del soporte, el tratamiento de las juntas y el sellador que se le pone encima.

El suelo es donde el microcemento más trabaja: recibe el paso, las sillas, la arena de la calle y el agua de fregar. Por eso un suelo de microcemento no es solo cuestión de color y acabado; es cuestión de qué hay debajo y de cómo se protege por encima. En esta página explicamos cómo se aplica sobre baldosa y sobre mortero, qué pasa con las juntas, qué espesor tiene, qué selladores se usan, cómo se desgasta y cómo se limpia, y qué ocurre cuando hay suelo radiante.

Suelo de microcemento sobre baldosa y sobre mortero

Sobre baldosa o terrazo el trabajo empieza por comprobar que cada pieza está firme. Las que suenan huecas se retiran y el hueco se rellena con mortero de reparación. Las juntas entre piezas se rellenan con una pasta de regularización hasta dejar el plano continuo; si se salta este paso, la retícula de la baldosa reaparece a través del microcemento en cuanto el material seca y contrae. Después se lija el esmalte para abrir poro y se aplica una imprimación de adherencia para soportes no absorbentes.

Sobre mortero de cemento u hormigón el proceso cambia. El soporte debe estar fraguado, seco y sin lechada superficial. Un mortero nuevo necesita al menos cuatro semanas; si se cubre antes, la humedad que sigue saliendo levanta el sellador. Las grietas se abren, se sellan con resina y se puentean con malla; las zonas desniveladas se corrigen con autonivelante antes del microcemento, porque 2 a 3 mm no nivelan nada. La imprimación aquí es consolidante, para que el mortero no chupe el agua de la primera mano.

Juntas de dilatación y grietas

El microcemento es continuo, pero el soporte no siempre lo es. Las juntas de dilatación de una solera están ahí porque el hormigón se mueve con la temperatura, y ese movimiento no desaparece por cubrirlo. La regla es respetarlas: se cortan en el microcemento en el mismo sitio y se rellenan con un sellador elástico del mismo color, o se marcan con un perfil. Taparlas da un suelo perfecto durante unos meses y una grieta recta después.

Las grietas de retracción, las finas que no se mueven, se tratan y se cubren con malla. Las grietas activas, las que abren y cierran con las estaciones, son una señal de que el soporte no es adecuado. Lo decimos en la visita, aunque suponga no hacer el trabajo.

Espesor y planimetría

El sistema completo suma entre 2 y 3 mm: dos manos de microcemento base, de grano más grueso, y dos manos de microcemento fino de acabado, con lijado entre ellas. Ese espesor no corrige desniveles ni ondulaciones: lo que esté torcido seguirá torcido. Por eso la planimetría se resuelve antes, con autonivelante o con una capa de regularización, y el microcemento se limita a dar la superficie. Las puertas casi nunca hay que recortarlas; los rodapiés se retiran y se vuelven a colocar o se sustituyen por un rodapié de microcemento o un perfil empotrado.

Selladores y acabados

La protección real del suelo es el sellador. Lo habitual es una imprimación selladora que cierra el poro del microcemento y dos manos de poliuretano al agua de dos componentes. El brillo se elige entre mate, satinado y brillo; el mate disimula más las marcas y el brillo resalta más el aguado del color. El poliuretano alcanza su dureza de uso a los 7 días: hasta entonces no se arrastran muebles, no se friega con agua abundante y no se colocan alfombras. En zonas de mucho paso añadimos una cera de mantenimiento al agua, que es la capa de sacrificio que se renueva sin tocar el poliuretano.

Desgaste y limpieza del suelo de microcemento

El microcemento sellado se raya con arena, con patas metálicas sin fieltro y con ruedas de sillas de oficina. No se destroza, pero marca, y las marcas se ven más en acabados brillantes y colores oscuros. En una entrada con mucha tierra conviene un felpudo grande y un acabado mate.

La limpieza diaria es agua y jabón de pH neutro, con la fregona bien escurrida. Quedan fuera la lejía, el amoniaco, el vinagre, los desengrasantes fuertes y los antical, que atacan al poliuretano. Las manchas de vino, café o aceite se limpian pronto; si se dejan horas sobre un sellador ya desgastado, entran en el mortero. Una cera de mantenimiento una o dos veces al año y la renovación del sellador cuando el agua deje de resbalar mantienen el suelo durante muchos años.

Microcemento sobre suelo radiante

Es compatible, con dos condiciones. El mortero de la calefacción debe haber pasado el protocolo de puesta en marcha, subiendo la temperatura de forma gradual y bajándola después, para que todas las retracciones ocurran antes de revestir. Y la calefacción se apaga 48 horas antes de empezar y se mantiene apagada hasta pasada una semana del sellado; luego se reanuda de forma gradual. Con esto el microcemento transmite bien el calor, porque es delgado y mineral, y no sufre.

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Cómo trabajamos

Pedir presupuesto
  1. 01

    Diagnóstico del soporte

    Golpeamos la baldosa, buscamos grietas y medimos la humedad del mortero.

  2. 02

    Preparación

    Fijamos piezas sueltas, rellenamos juntas, lijamos y aspiramos.

  3. 03

    Imprimación y malla

    Imprimación según soporte y malla embebida en la primera mano de base.

  4. 04

    Manos de base y fino

    Cuatro manos con lijado entre ellas; el color se define en las de acabado.

  5. 05

    Sellado

    Imprimación selladora y dos manos de poliuretano con el brillo elegido.

  6. 06

    Entrega

    Plazos de curado, productos de limpieza y cuándo revisar el sellador.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Otra duda? Pregúntenos al pedir presupuesto.

¿Qué es un suelo de microcemento?

Es un revestimiento continuo de 2 a 3 mm formado por cuatro manos de mortero cementoso con resinas, aplicadas sobre una malla de fibra de vidrio y protegidas con un sellador de poliuretano. Se aplica sobre el suelo existente, sin juntas y sin demolición, y su aspecto es el del cemento con aguas y variaciones de tono.

¿Se puede aplicar microcemento sobre cemento o sobre una solera?

Sí, siempre que el mortero o el hormigón esté fraguado, seco, sin lechada superficial y sin grietas activas. Un mortero nuevo necesita al menos cuatro semanas antes de revestirlo. Las juntas de dilatación de la solera se respetan y se reproducen en el microcemento.

¿Cómo se limpia un suelo de microcemento?

Con agua y un jabón de pH neutro, con la fregona escurrida. No se usan lejía, amoniaco, vinagre, antical ni estropajos abrasivos, porque dañan el poliuretano. Las manchas se limpian pronto, y una cera de mantenimiento al agua una o dos veces al año protege las zonas de paso.

¿Qué pasa si se moja el microcemento?

Un suelo sellado aguanta sin problema el agua de fregar y las salpicaduras normales. Lo que lo daña es el agua encharcada durante horas o días, que acaba atravesando el sellador y manchando el mortero. Por eso en exteriores y baños el suelo necesita pendiente y desagüe, y las macetas, plato.

¿Hay que quitar los rodapiés para poner microcemento en el suelo?

Lo habitual es retirarlos, aplicar el microcemento hasta la pared y volver a colocarlos o sustituirlos por un rodapié del mismo microcemento o un perfil metálico. Dejarlos puestos obliga a rematar contra ellos y suele dejar una línea visible.

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Los metros, una foto del suelo actual y si hay suelo radiante nos bastan para orientarle sobre el sistema y los días de trabajo.

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