Limpieza a presión de hormigón impreso, piedra y terrazas
Una limpieza a presión bien hecha devuelve el aspecto a un pavimento exterior y es el primer paso de cualquier sellado. Mal hecha, arranca el sellador y el color. La diferencia está en la presión, la boquilla, la distancia y el producto que se usa para cada mancha.
La limpieza a presión es la parte del trabajo que más gente intenta hacer por su cuenta, y la que más suelos daña. Un hormigón impreso con franjas claras en la entrada del garaje, un adoquín con las juntas vacías o un marés con la superficie levantada son, casi siempre, el resultado de una hidrolimpiadora con la boquilla equivocada. Esta página explica cómo limpiamos cada superficie, qué mancha lleva qué producto y por qué la limpieza es siempre el primer paso antes de sellar.
Presión, boquilla y distancia
Una hidrolimpiadora profesional da entre 150 y 250 bar. El hormigón impreso sellado no necesita más de 80 a 150, y lo que importa no es la cifra sino cómo llega el agua a la superficie. Usamos boquilla de abanico de 25 a 40 grados o un cabezal de superficie, que reparte el chorro en una pasada ancha, a 20 o 30 centímetros y en movimiento continuo. La lanza de punto y la boquilla rotativa concentran toda la energía en un círculo de pocos milímetros, y a 10 centímetros cortan el sellador, arrancan el color y dejan marcas que después hay que restaurar. En piedra blanda, como el marés, bajamos más la presión y, si hace falta, cambiamos a agua caliente y cepillo.
Cada mancha, su tratamiento
Verdín, musgo y algas en la sombra
En las zonas de sombra, bajo los pinos y en los rincones que no secan, el verdín cubre el pavimento con una película verde o negra que resbala mojada. El agua a presión lo quita de la superficie pero no de los poros, y vuelve en semanas. Por eso aplicamos antes un tratamiento alguicida, lo dejamos actuar y después lavamos. En terrazas orientadas al norte, en Sóller o en la Serra, un tratamiento preventivo al final de la temporada de lluvias alarga mucho el resultado.
Marcas de ruedas
Las ruedas calientes dejan en el hormigón impreso sellado unas marcas negras de caucho que la presión sola no saca. Se tratan con un desengrasante alcalino, tiempo de actuación, cepillado y lavado. Si la marca ha penetrado en el sellador, el resellado la cubre.
Aceite y grasa
El aceite de un coche o de una barbacoa penetra en el poro. Se aplica un desengrasante o un absorbente en cataplasma, se deja actuar horas, se cepilla y se aclara. Una mancha vieja puede dejar sombra; la siguiente capa de sellador la atenúa pero no siempre la elimina del todo.
Óxido
Los muebles de hierro, las macetas con platos metálicos y el agua de riego con hierro dejan manchas naranjas. Se tratan con un limpiador ácido suave específico para óxido, controlando el tiempo porque el ácido también ataca la pasta de cemento y el pigmento, y se neutralizan y aclaran bien. Nunca con salfumán sin diluir: quema la superficie y deja el hormigón más claro que el resto.
Eflorescencias y manchas blancas
El polvo blanco que aflora en el hormigón impreso, el adoquín o la piedra son sales que el agua arrastra desde dentro y que cristalizan al evaporarse. Se cepillan en seco y, si persisten, se tratan con un limpiador ácido suave y se aclaran. Lo importante es cortar la entrada de agua que las trae: juntas abiertas, falta de sellador o una base que se encharca. Las manchas blancas bajo el sellador son otra cosa, humedad atrapada en la resina, y se explican en la guía sobre manchas blancas en el hormigón impreso.
Por qué el lavado agresivo arranca el sellador
El sellador del hormigón impreso es una película de resina de pocas micras adherida a los primeros milímetros de la superficie, donde también está el pigmento. Un chorro concentrado a poca distancia levanta esa película por la fuerza del impacto, y una vez que tiene un borde, cada pasada la arranca un poco más. Lo mismo ocurre con los productos: un ácido fuerte disuelve la pasta de cemento que sostiene el color, y una lejía concentrada deja el sellador mate y quebradizo. Limpiar es quitar lo que sobra sin tocar lo que protege. Cuando el sellador ya está suelto, lo decapamos entero y resellamos.
La limpieza como primer paso del sellado
Ningún sellador, hidrofugante ni resina agarra sobre un suelo sucio. El verdín, el polvo de caliza, los restos de cloro de la piscina y la grasa forman una capa entre el pavimento y el producto, y la resina se pega a esa capa en lugar de al hormigón. Por eso toda restauración, todo resellado y todo tratamiento de piedra o adoquín empieza por una limpieza a fondo, un aclarado que retire cualquier resto de producto y un secado completo. Si solo quiere limpiar, lo hacemos; si después va a sellar, lo hacemos en el mismo trabajo: lavamos, dejamos secar el suelo al menos 24 horas de tiempo seco y sellamos.
Limpiar no es resellar
Una limpieza quita lo que está encima del suelo: suciedad, verdín, marcas de ruedas, resina de pino, polvo de caliza y el barro rojo de la calima. No devuelve la protección. En un suelo con el sellador en buen estado, basta con limpiar. En un suelo con el sellador agotado, la limpieza lo deja mejor unas semanas y después se apaga, se mancha y vuelve el verdín antes que antes, porque el poro está abierto y el lavado se ha llevado lo poco que quedaba de película.
Algunos tratamientos de limpieza terminan con un hidrofugante. En piedra natural y adoquín es el producto correcto, como se explica en sellado de pavimentos. En el hormigón impreso repele el agua un tiempo, pero no forma la película que sujeta el color del desmoldeante, da profundidad al color y soporta el desgaste. No sustituye al resellado.
La prueba del agua
Eche un vaso de agua en una zona soleada del suelo y obsérvelo un minuto.
- Forma gotas y resbala. El sellador funciona. Basta con limpiar.
- Oscurece el suelo y se absorbe. El sellador está agotado. Toca resellar, y la limpieza es el primer paso de ese trabajo.
- Forma gotas en unas zonas y se absorbe en otras. El sellador se ha gastado donde se pisa y donde giran los coches. Esas zonas ya tocan, y el resto llegará pronto.
Terrazas, piedra y adoquines
El método cambia con la superficie. En gres y porcelánico de terraza, la presión no es problema, pero las juntas de cemento sí: se lavan en diagonal para no vaciarlas. En adoquines de hormigón, el chorro directo sobre la junta se lleva la arena y el pavimento empieza a moverse, así que lavamos en pasadas anchas y después rellenamos las juntas con arena seca. En piedra natural, marés, piedra de Santanyí o caliza, bajamos la presión, evitamos los ácidos y usamos limpiadores neutros o alcalinos suaves. Cada una de estas superficies tiene su tratamiento posterior en la página de sellado de pavimentos.
Solera Mallorca
Cómo trabajamos
- 01
Inspección
Identificamos la superficie, el sellador y cada tipo de mancha.
- 02
Tratamiento previo
Alguicida, desengrasante o ácido suave según la mancha, con su tiempo de actuación.
- 03
Lavado
Agua a presión con boquilla de abanico o cabezal de superficie, en pasadas solapadas.
- 04
Aclarado
Se retira todo el producto para que no interfiera con el sellador.
- 05
Secado y revisión
Vemos lo que ha salido y lo que necesita sellado o reparación.
FAQ
Preguntas frecuentes
¿Otra duda? Pregúntenos al pedir presupuesto.
¿Se puede limpiar el hormigón impreso con una hidrolimpiadora doméstica?
Sí, con boquilla de abanico, a 20 o 30 centímetros, en movimiento y sin insistir en un punto. Nunca con la lanza de punto ni la boquilla rotativa a poca distancia, que cortan el sellador y arrancan el color.
¿Cómo quitar el verdín del suelo de la terraza?
Con un tratamiento alguicida que se deja actuar y, después, agua a presión moderada. La presión sola quita el verdín de la superficie pero no de los poros, y vuelve en pocas semanas. En zonas de sombra conviene repetir un tratamiento preventivo cada año.
¿Se puede limpiar el hormigón impreso con salfumán?
No conviene. El salfumán es ácido clorhídrico y disuelve la pasta de cemento que sostiene el pigmento, además de atacar el sellador. Deja la zona más clara y más porosa. Para óxido o eflorescencias se usan limpiadores ácidos suaves, diluidos, con tiempo controlado y aclarado abundante.
¿Cada cuánto conviene limpiar a presión un pavimento exterior?
Una vez al año suele bastar en un suelo sellado, normalmente al final del invierno, antes de la temporada. Las zonas de sombra con verdín y las entradas con tráfico pueden necesitar una segunda limpieza ligera en otoño.
¿Cuánto hay que esperar después de limpiar a presión para sellar?
Hasta que el suelo esté seco en profundidad: al menos 24 horas de tiempo seco, más en sombra, con frío o después de lluvia. Si se sella un suelo húmedo, el agua queda atrapada bajo la resina y la vuelve blanca.
¿La limpieza a presión quita las manchas blancas del hormigón impreso?
Quita las eflorescencias, que son sales en la superficie, sobre todo con un limpiador ácido suave. No quita las manchas blancas que están debajo del sellador, que son humedad atrapada en la resina; esas requieren decapar y resellar.
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