Solera MallorcaPavimentos y superficies exteriores

Hidrofugante y protección de piedra natural y adoquines

La piedra de Mallorca es porosa y absorbe agua, sal y aceite. Un hidrofugante la protege desde dentro sin cambiar su aspecto, y un impregnante antimanchas la defiende de la grasa y el vino. Aquí explicamos qué lleva cada piedra, cómo se prepara y cada cuánto se repite.

Las piedras con las que se pavimenta en Mallorca son calizas blandas y porosas. El marés, la piedra de Santanyí y la caliza absorben agua como una esponja, y con el agua entran la sal, el aceite, el hierro de los muebles y el verdín. La terracota se comporta igual, y el adoquín de hormigón, algo menos. Proteger estos materiales no es sellarlos con una película brillante, que cambia su aspecto y acaba pelándose: es hidrofugarlos, hacer que el poro repela el agua desde dentro mientras la piedra sigue respirando.

Hidrofugantes: cómo funcionan y qué no hacen

Un hidrofugante es una solución de silanos o siloxanos, en base agua o disolvente, que penetra entre 2 y 10 milímetros en el poro de la piedra y reacciona con él. El poro queda abierto, de modo que el vapor de agua sale, pero su pared se vuelve repelente y el agua líquida no entra. El resultado es una piedra que se ve igual, seca antes después de la lluvia, no se oscurece con la humedad, desarrolla menos eflorescencias y verdín y resiste mucho mejor el salitre.

Lo que no hace: no da brillo ni color, no tapa manchas que ya existen, no impermeabiliza una terraza con una vivienda debajo y no protege del aceite ni del vino. Para eso está el impregnante.

Impregnante antimanchas

En la terraza donde se come, alrededor de la barbacoa o en una cocina exterior de piedra, el problema no es la lluvia sino la grasa. Un impregnante antimanchas, también llamado oleofugante, es un hidrofugante que además repele los aceites: el aceite, el vino y el café quedan en superficie el tiempo suficiente para limpiarlos con agua y un detergente neutro. Existe en acabado natural, que no cambia el tono, y en efecto mojado, que oscurece ligeramente la piedra y realza su veta sin formar capa. Es el producto habitual en piedra de Santanyí y caliza pulida de terrazas.

Consolidantes, de paso

Algunas piedras blandas y viejas, el marés sobre todo, se desarenan: la superficie suelta grano al pasar la mano. Antes de hidrofugar hay que consolidar, con un silicato de etilo que vuelve a unir el grano desde dentro; si no, el tratamiento se va con el grano. Lo detectamos en la visita y lo incluimos cuando hace falta.

Las juntas

Un pavimento de piedra o adoquín es tan estanco como sus juntas. Una junta de mortero fisurada deja entrar agua bajo la pieza y vuelve inútil el tratamiento de la superficie. En piedra, las juntas abiertas se limpian y se rejuntan con un mortero compatible antes de hidrofugar. En adoquín, las juntas de arena vaciadas por el lavado o la lluvia se rellenan con arena seca o con arena polimérica, que endurece con agua y resiste mejor el barrido, la hierba y las hormigas. El tratamiento se aplica después y, en el adoquín, ayuda a fijar la junta.

Eflorescencias

El polvo blanco que aparece en piedra nueva, en adoquín y en las juntas son sales solubles que el agua arrastra desde el mortero o desde el propio material y que cristalizan al evaporarse. Aparecen sobre todo el primer año y tras las lluvias de otoño. Hay que eliminarlas antes de proteger, porque un hidrofugante aplicado encima las deja selladas a la vista. Se cepillan en seco y, si persisten, se tratan con un limpiador específico muy suave y bien aclarado, nunca salfumán en caliza. Una vez hidrofugada, la piedra deja de absorber el agua que las trae.

Primero, limpiar

La piedra tiene que estar limpia y seca para que el producto penetre. La limpieza se hace con agua a presión moderada, 80 a 120 bar y boquilla de abanico, porque la lanza de punto desgasta el marés y vacía las juntas. El verdín se trata con un alguicida previo, el óxido con un quitaóxidos para piedra calcárea y la grasa con un desengrasante alcalino. Los ácidos fuertes están prohibidos en caliza y marés: disuelven la piedra y la dejan mate y más porosa. Después, varios días de secado sin lluvia. El detalle está en la página de limpieza a presión.

Adoquines de hormigón y de piedra

El adoquín de hormigón pierde el color con el sol y se mancha de aceite en las entradas de coches. Admite dos caminos: un hidrofugante que lo protege sin cambiar su aspecto, o un sellador acrílico de película que aviva el color, da un satinado y fija la arena de las juntas, a cambio de repetirlo cada 2 a 4 años. El adoquín de piedra natural se trata como la piedra: hidrofugante o impregnante y juntas revisadas. En ambos casos, el tratamiento se hace con las juntas rellenas y el pavimento seco.

Cada cuánto se repite

Un hidrofugante en piedra dura entre 3 y 6 años. En primera línea de mar, con salitre y viento, se acerca a los 3; en un patio interior o una zona cubierta puede pasar de los 6. El impregnante antimanchas en una zona de mesa se repasa cada 2 a 3 años, porque el uso y la limpieza frecuente lo desgastan antes. La prueba es sencilla: unas gotas de agua sobre la piedra seca. Si perlan, el tratamiento sigue activo; si oscurecen la piedra en segundos, toca repetir. Al repetir no hace falta decapar, porque no hay película: limpieza, secado y una mano nueva. En la página de sellado de pavimentos resumimos los ciclos de todas las superficies.

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Cómo trabajamos

Pedir presupuesto
  1. 01

    Identificación

    Reconocemos la piedra, su porosidad y el tratamiento anterior con una prueba de gota.

  2. 02

    Limpieza

    Agua a presión moderada, limpiadores neutros o alcalinos suaves, nunca ácidos fuertes en caliza.

  3. 03

    Eflorescencias y juntas

    Se eliminan las sales y se reparan las juntas abiertas.

  4. 04

    Secado

    Varios días sin lluvia; el poro tiene que estar seco para que el producto penetre.

  5. 05

    Aplicación

    Una o dos manos a rodillo o pulverizador de baja presión, retirando el exceso.

  6. 06

    Muestra y entrega

    Comprobamos la repelencia con agua y le indicamos cuándo repetir.

FAQ

Preguntas frecuentes

¿Otra duda? Pregúntenos al pedir presupuesto.

¿Qué líquido se usa para impermeabilizar piedra?

Para un pavimento de piedra, un hidrofugante de silanos o siloxanos, que penetra en el poro y lo hace repelente al agua sin formar capa ni cambiar el aspecto. Si además se quiere proteger del aceite y el vino, un impregnante antimanchas. Un impermeabilizante de película se reserva para terrazas con una vivienda debajo, no para la piedra del jardín.

¿Cómo se aplica el hidrofugante en piedra?

Sobre la piedra limpia y seca, a rodillo, brocha o pulverizador de baja presión, en una o dos manos húmedo sobre húmedo hasta que el poro deje de absorber. Se retira el exceso con un paño antes de que seque para que no queden brillos, y no debe llover en las 24 horas siguientes.

¿Qué hidrófugo conviene para marés y piedra de Santanyí?

Para calizas blandas y muy porosas, un hidrofugante de silano y siloxano de penetración profunda, en base disolvente si la piedra está muy seca y en base agua si hay restricciones de olor. Si el marés se desarena, antes hay que consolidarlo. Más que la marca, importa la preparación y que el poro esté seco al aplicar.

¿El hidrofugante cambia el color de la piedra?

Un hidrofugante de acabado natural no cambia el color ni el brillo; la piedra se ve igual, solo que el agua resbala. Las versiones con efecto mojado oscurecen ligeramente el tono y realzan la veta. Hacemos una muestra en un rincón antes de tratar toda la superficie.

¿Cómo se quitan las manchas blancas de la piedra y los adoquines?

Son eflorescencias, sales que el agua arrastra y que cristalizan al evaporarse. Se cepillan en seco y, si persisten, se tratan con un limpiador de eflorescencias muy suave y bien aclarado, nunca con salfumán en caliza. Una vez hidrofugada, la piedra deja de absorber el agua que las trae.

¿Cada cuánto se repite el tratamiento de la piedra?

Cada 3 a 6 años el hidrofugante, antes junto al mar y más tarde en zonas cubiertas; cada 2 a 3 años el impregnante antimanchas en zonas de mesa. La prueba es echar agua sobre la piedra seca: si perla, sigue protegida; si la oscurece en segundos, toca repetir.

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Díganos qué piedra tiene y dónde

Una foto de la piedra de cerca, otra general, y si está junto al mar, bajo pinos o alrededor de una piscina, nos bastan para proponerle el tratamiento.

Sus datos

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