Hormigón impreso
Hormigón impreso o pulido: cuál elegir
Comparación entre hormigón impreso y hormigón pulido en terrazas, piscinas, entradas de vehículos e interiores: aspecto, agarre, calor, mantenimiento y reparaciones.

Para una terraza, un borde de piscina o un camino en exterior, el hormigón impreso suele ser la elección más práctica: tiene textura, no resbala mojado y esconde las grietas y las reparaciones en el dibujo. El hormigón pulido gana en interiores, garajes y naves, donde su superficie lisa es fácil de limpiar y el aspecto continuo es lo que se busca. Ninguno es mejor que el otro en abstracto; cada uno falla donde el otro acierta, y conviene elegir zona por zona.
Qué es cada uno
Hormigón impreso es una solera de hormigón en la que, mientras está fresca, se espolvorea un endurecedor de color y se presionan moldes de poliuretano que dejan la textura de piedra, adoquín, madera o losa. Después se corta en juntas, se lava el desmoldeante y se sella con resina. El resultado es un pavimento continuo con relieve y color.
Hormigón pulido se usa para dos acabados distintos que a menudo se confunden. En exterior casi siempre significa hormigón fratasado con helicóptero: la solera se alisa mecánicamente en fresco, a veces con un espolvoreo de cuarzo que la endurece, y queda una superficie lisa, gris o coloreada, que luego se sella. En interior, el término también designa el hormigón pulido con diamante: una solera curada que se desbasta y pule con máquina hasta un brillo de piedra, y se trata con endurecedor de litio. Las dos versiones son lisas, y eso es lo que las diferencia del impreso en exterior.
Comparativa
| Criterio | Hormigón impreso | Hormigón pulido o fratasado |
|---|---|---|
| Aspecto | Imita piedra, adoquín, madera; rústico o moderno según molde | Liso, continuo, industrial o minimalista |
| Agarre en mojado | Alto por la textura; con aditivo antideslizante en la resina llega a clase 3 | Bajo; en exterior necesita acabado rugoso o tratamiento antideslizante |
| Calor bajo el pie | Depende del color; los tonos claros se mantienen pisables | Igual, pero la superficie lisa concentra más el calor al tacto |
| Limpieza | La textura retiene algo de polvo y pinaza; se limpia con agua a presión moderada | Muy fácil; se barre y friega como un suelo interior |
| Mantenimiento | Resellado cada 2 a 4 años | Resellado cada 2 a 4 años en exterior; en interior pulido con litio, casi nulo |
| Grietas | Se esconden en las juntas del dibujo | Cualquier fisura se ve en la superficie lisa |
| Reparaciones | Se disimulan con color y textura | Difíciles de disimular; el parche se nota |
| Espesor habitual | 8 a 10 cm peatonal, 12 a 15 cm vehículos | Igual |
| Interiores | Poco habitual | Habitual, con pulido diamante |
| Entradas de vehículos | Habitual, con molde de adoquín o piedra | Habitual, en fratasado con cuarzo |
Terrazas y jardines
El impreso tiene la ventaja de la textura y del dibujo. Admite tonos arena y ocre que casan con la piedra de Santanyí y el marés de las casas mallorquinas, y la rugosidad evita resbalones con las hojas de pino mojadas en otoño. Su contra es que la textura acumula polvo calizo en los valles del molde y pide una limpieza con agua a presión moderada una o dos veces al año.
El fratasado liso en una terraza da un aspecto más contemporáneo, el que se ve en villas nuevas de Son Vida o Andratx. Funciona si la terraza está cubierta o drena muy bien, porque mojado y a la sombra, con algo de verdín, resbala. Se puede dejar con una textura de escoba fina, que resuelve el agarre pero cambia el aspecto.
Bordes de piscina
Aquí la balanza se inclina clara hacia el impreso, o hacia un fratasado con textura marcada. El Código Técnico pide clase 3 de resbaladicidad en zonas de piscina de uso público, y un pulido liso no la alcanza sin tratamiento. El impreso con molde de piedra o pizarra y aditivo antideslizante en la resina sí. Además, el borde de piscina recibe cloro o sal, agua a diario y pies descalzos: el impreso en tono claro se mantiene pisable y disimula las salpicaduras. La guía de suelos antideslizantes alrededor de la piscina compara las opciones con más detalle.
Entradas de vehículos y caminos
Los dos sirven si el espesor y la base son los correctos: 12 a 15 cm sobre zahorra compactada, con mallazo o fibras. El impreso con molde de adoquín o piedra esconde las marcas de neumático en el dibujo y las grietas en las juntas, y por eso es lo habitual en entradas de chalets y caminos de finca. El fratasado con cuarzo es más duro y más fácil de barrer; es la opción de parkings, naves y garajes. En una rampa con pendiente, el fratasado necesita un acabado rayado para que el coche no patine en mojado.
Interiores
El hormigón pulido con diamante es un suelo interior en sí mismo: liso, sin juntas visibles salvo las de retracción, con brillo de piedra y casi sin mantenimiento. El impreso en interior es raro, porque la textura molesta con muebles y limpieza. Si lo que se busca es un suelo continuo interior sobre uno existente, sin levantar nada, la respuesta suele ser el microcemento, que se aplica en 2 a 3 mm sobre la baldosa actual.
Grietas y reparaciones, la diferencia real
Es el criterio que menos se mira al elegir y el que más se nota a los diez años. Los dos hormigones se agrietan igual, porque son el mismo material; la diferencia es dónde se ve. En el impreso, las juntas se cortan siguiendo las líneas del molde y las fisuras capilares se pierden en la textura. En el pulido, cada línea queda dibujada en una superficie lisa, y una reparación, por bien hecha que esté, deja un parche de otro tono. Si el terreno es arcilloso o hay árboles cerca, esto pesa.
Coste
No hay una regla fija sobre cuál es más barato. El impreso añade endurecedor, moldes, desmoldeante y resina, y necesita más mano de obra el día del vertido. El fratasado con cuarzo ahorra eso, pero el pulido con diamante en interior añade varias pasadas de máquina y tratamiento con litio. La base, el espesor y el acceso pesan más que el acabado en el total. La guía sobre qué determina el precio del hormigón impreso por m² desglosa las partidas.
Cuándo llamar a un profesional
Ninguno de los dos es un trabajo de fin de semana: ambos exigen una base compactada, un vertido continuo con hormigón de planta, juntas cortadas a tiempo y un sellado correcto. La decisión entre uno y otro conviene tomarla con alguien que vea el terreno, la orientación, la sombra y el uso previsto. Si hay dudas sobre la resbaladicidad, se pide la clase de la superficie terminada. Si hay un pavimento viejo que conservar, la pregunta previa es si se puede restaurar antes que sustituir. En hormigón impreso para terrazas y piscinas y en entradas y caminos se explica cómo se plantea cada caso.


